Alcaucín.-

Datos de interés
Superficie: 46 Km²
Número de habitantes: 1.600
Gentilicio: Alcaucineños
Monumentos: Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, Ermita Nuestro Señor del Calvario, Tajo de la Cueva.
Situación geográfica: En la Axarquía, dista 20 kilómetros de Vélez-Málaga y 54 de Málaga. Se eleva 508 metros sobre el nivel del mar.
Información turística: Ayuntamiento, Plaza Constitución, 1. 29711.
Tlf: 952 510 002 Fax: 952510 076

La villa de Alcaucín extiende sus tierras por el norte de la Axarquía, entre la Sierra de Tejeda y el suave relieve del corredor de Periana, entre el espectacular tajo del Boquete de Zafarraya y los montes de la Axarquía. El camino más directo para llegar a esta localidad es a través de la autovía hasta Vélez. Una vez allí nos desviaremos por la carretera de la Viñuela y seguiremos subiendo hasta llegar al Puente Don Manuel, importante encrucijada de caminos de la Axarquía, en el que veremos el camino que nos llevará directamente a Alcaucín. Nada más entrar en el pueblo tendremos ante nosotros un claro ejemplo de pueblo morisco, con casas bajas, fachadas encaladas y, sobre todo, una distribución desordenada y sinuosa de calles estrechas. El punto referencial del núcleo urbano es la plaza de San Sebastián, hoy de la Constitución, sede de la iglesia y del Ayuntamiento. Los edificios y casas más notables del pueblo corresponden a los siglos XVII y XVIII, época de la que datan la casa palaciega de calle Arcos y la de calle Nueva, con blasón.El nombre de Alcaucín es de origen árabe, se deriva del término Al Cautin, que significa Los Arcos. Algunos historiadores plantean la hipótesis de que el nombre se debió a la existencia de un acueducto y otros a la abundancia de tejos, árbol de cuya madera se elaboraban los arcos de caza y guerra. Lo que sí es cierto es que el término estuvo poblado desde la prehistoria, como prueban los restos hallados en el Boquete de Zafarraya. También se cree que la fortaleza de Zalia fue construida por los fenicios, y más tarde, ocupada por los árabes y cayó bajo el dominio de las tropas cristianas en 1485, cuando el castillo se convirtió en "prisión-obispado de los levantiscos moriscos". Más tarde, fue asediado durante la invasión napoleónica. Pero el hecho que más daño hizo a Alcaucín fue el terremoto de finales del siglo XIX que asoló casas y desvió el curso de corrientes subterráneas

FIESTAS
En septiembre, Alcaucín celebra Las Candelarias, una festividad en donde las fogatas nocturnas son las protagonistas y en las que participa todo el pueblo. Un mes más tarde tiene lugar la fiesta en honor a la Virgen del Rosario. Ya en enero, el día 20 se celebra la procesión de San Sebastián, patrón el pueblo y por la noche, una verbena popular. Los carnavales tienen mucha tradición en esta villa, que aún conserva una costumbre propia en Semana Santa como son los Grupos de Judíos. A mediados de mayo se celebra la Romería de San Isidro Labrador y una Semana Cultural. Durante la segunda semana de agosto tiene lugar el Festival de Flamenco de Alcaucín, uno de los más populares de la zona.
GASTRONOMÍA
La especialidad culinaria de Alcaucín se centra en las tortillitas de bacalao con miel, el acemite o gachas con harina, ajos y tropezones y la calabaza con sardinas, entre los platos fuertes. Pero también destacan los pasteles y bollería de elaboración artesanal como el pan romano, tortas de aceite y los roscos de vino. Y todas estas comidas las podemos bañar con un excelente vino moscatel elaborado con uvas del terreno.
LA LEYENDA DE ZALIA
Cuenta una leyenda que en la altiplanicie denominada Mesa de Zalía existió una antiquísima ciudad, que algunos autores la hacen corresponder con la famosa Odyscia, escenario de las aventuras de Ulises, durante los viajes que realizó por nuestras costas tras la guerra de Troya. Hay quien afirma que la ninfa Calypso retuvo con sus encantos al rey de Itaca en estos lares. Otra versión, es la que afirma que en esta zona estaba ubicada la ciudad de Tagara.
Otra leyenda de origen cristiano, cuenta el segundo viaje a la ciudad de Salia de Patricio, obispo de Málaga, para convertir a sus gentes, empresa que no consiguió. En su camino de vuelta a Málaga se le hizo de noche. Entonces se abrió el suelo y empezaron a salir serpientes que mordían durante el día a los habitantes de Salía, como castigo del Señor. Desde entonces el pueblo está abandonado.