Atajate.-

Datos de interés
Superficie: 14 Km²
Número de habitantes: 183
Gentilicio: Atajateños
Monumentos: Iglesia parroquial de San José, restos de Cavernas en los Tajos y Valle del Genal
Situación geográfica: Ubicado entre el Valle del Genal y Valle del Guadiaro. Dista 18 kilómetros de Ronda y 141 de Málaga. Se eleva 745 metros sobre el nivel del mar.
Información turística: Ayuntamiento, Plaza de la Constitución, s/n. 29494.
Tlf: 952 183 504 Fax: 952 183 59.

Atajate se levanta a 745 metros sobre el nivel del mar entre los valles del Guadiaro y del Genal, junto a la carretera que une Ronda y Algeciras. Pese a ocupar una situación elevada, este pequeño pueblo ocupa una suave vaguada abierta al valle del Genal entre el pico de Peñasblancas (1.076 metros) y el Cerro del Cuervo (782 metros), este último junto al pueblo. Sobre los tejados de las casas destaca poderosamente la silueta de su iglesia. Un paisaje en el que los olivares, viñedos y campos de cereal conviven con las encinas, alcornoques y matorrales que cubren roquedales y bosquetes las zonas bajas de los relieves calizos del entorno. En cuanto a los rincones más típicos e interesantes del pueblo, destacan el denominado "alto de la Santa Cruz", la iglesia parroquial de San José, que data del siglo XVIII y la zona de los Tajos y cavernas en los aledaños del pueblo.
Los primeros restos de asentamientos humanos hallados en el término de Atajate corresponden a fragmentos de hachas que se encontraron en el interior de algunas cavernas del entorno. Así mismo se han encontrado monedas y cerámicas correspondientes a la época romana. Tras los romanos, llegaron los árabes que fueron los verdaderos promotores del actual núcleo urbano. El primitivo núcleo se asentó en el cercano Cerro del Cuervo y por su posición o fortaleza entre los reinos moros de Sevilla y Granada debió contar con un castillo y fortificaciones en tiempos de los árabes. Más adelante también jugó un papel importante en las luchas entre moros y cristianos, dada su situación estratégica entre Ronda y Gaucín. Aún hoy podemos contemplar restos de los muros de la antigua iglesia que forman parte del cementerio. Más tarde, durante la guerra de la Independencia, en el siglo XIX, el pueblo fue destruido por las tropas napoleónicas y posteriormente se convirtió en refugio de bandoleros que atracaban las diligencias en el camino de la Serranía.

FIESTAS
Las fiestas patronales de Atajate se celebran a mediados del mes de agosto, durante los días 16, 17 y 18. En estos días tiene lugar la onomástica de San Roque, patrón del pueblo, y se organizan diferentes actividades deportivas, degustaciones gastronómicas y actos religiosos en los que participa todo el pueblo. El día de la patrona tiene lugar el día 8 de septiembre. Por otra parte, en Semana Santa se celebra la fiesta de Moros y Cristianos en las que los vecinos del pueblo participan en una singular representación. El Día del Mosto culmina con el calendario anual de fiestas de Atajate. Esta celebración se programa para finales del mes de noviembre y están invitados todos los vecinos y visitantes que quieran pasarse a degustar los sabrosos caldos que se extraen de la tierra de Atajate.
GASTRONOMÍA Y ARTESANÍA
La especialidad gastronómica del pueblo es el gazpacho caliente, elaborado con un refrito de tomate y ajo, con aguas y migas de pan. En el capítulo de la repostería cabe destacar los dulces como los pestiños, piñonates, roscos y quesos de almendras, todo ellos realizados de manera tradicional y con productos del terreno. Atajate es un pueblo que ha sabido conservar sus costumbres con el paso del tiempo, por ello aún podemos encontrar especialistas artesanos que tejen con varas naturales preciosas cestas y alpargatas. Entre las actividades más comunes están trabajos como la alpargatería, la vareta de olivo y la pleita de esparto.
PARAJES NATURALES
El valle del río Genal es una de las cuatro subzonas en las que se puede dividir la Serranía de Ronda. El valle del río Guadiaro, la cuenca del río Guadalhorce y la Meseta de la Altiplanicie de Ronda son las unidades que conforman la Serranía. El alcornoque, los quejigos y las encinas son una de las semejanzas que guardan entre sí estas cuatro zonas, aunque cabe destacar que cada una tiene su fisonomía propia y su encanto natural.