Casarabonela.-

Datos de interés
Superficie: 114,10 Km²
Número de habitantes: 3.000 aprox.
Gentilicio: Moriscos
Monumentos: Iglesia de Santiago, Ermita de la Vera Cruz, Yacimientos de Taivilla y Villares. Cuevas de la Hoguera y Fuente Quebrada
Situación geográfica: Ubicada en el borde occidental del Valle del Guadalhorce, limitando con El Burgo.
Información turística: Ayuntamiento, Plaza Buenavista, 1. 29566. Málaga.
Tlf: 952 456 561 Fax: 952 456 976

Casarabonela está situada en el borde occidental de la comarca del Valle del Guadalhorce. Sus tierras van más allá del valle, propiamente dicho, y se adentran en la comarca natural de Ronda por Alcaparaín (1.200 m.) y Prieta (1.521 m.). Su límite se extiende hasta el río Turón, lindando con el municipio de El Burgo. El paraje natural está conformado por una mezcla de caliza y sierra cubierta de pinares, lo que configuran un paisaje maravilloso.
Los alrededores del pueblo están sembrados de bancales que suben hortalizas y frutales desde el fondo del valle hasta el pie mismo de la sierra en busca de manantiales. En el centro del término municipal de Casarabonela, se levanta la sierra de la Robla (563 m.), que está rodeada de olivares y campos de cereal.
Casarabonela ha sido poblada desde el neolítico, según los vestigios encontrados por la zona. Pero los hallazgos más importantes por su grado de conservación, pertenecen a la época romana. Esos fueron la base de lo que es hoy Casarabonela, un primer asentamiento a modo de puesto avanzado que llamaron Castra Vinaria -castillo del vino- y construyeron calzadas que atravesaban su territorio. Aún hoy, podemos ver restos de dos de estas vías, una que unía Casarabonela con Málaga por el sur y otra con Ronda por el oeste.
El asentamiento árabe respetó las construcciones romanas, incluso reforzaron la vieja fortaleza y mantuvieron su nombre, que por deformación popular acabó nombrándose como Csar Bonaira. La calidad de las obras árabes, convirtieron a Casarabonela en uno de los municipios más difíciles de tomar por las tropas cristianas. Tras la expulsión de los moriscos las tierras se repartieron entre los repobladores procedentes de Extremadura y otras zonas de Andalucía. En 1574, Felipe II le concedió el título de Villa, según figura en la carta Puebla que se conserva en el archivo del Ayuntamiento

FIESTAS
La última semana de julio se celebra la feria y fiestas de Santiago Apóstol. Durante varios días el pueblo engalana sus calles de colores y de verbenas para su feria de verano. Actuaciones populares y tradicionales se dan la mano en una de las celebraciones más esperadas por todos los vecinos.Las fiestas siguen el 7 de noviembre, cuando se organiza una romería en honor a la Virgen del Rosario.
Otras celebraciones de interés son la fiesta de la Cruz, el 7 de mayo. El 12 de diciembre, la Virgen de los Rondeles y el 31 de este mes las campanadas se dan desde el reloj del Ayuntamiento. Esa noche, todos los vecinos se reúnen en la plaza del Ayuntamiento para tomar las uvas y felicitarse todos juntos por la llegada de un nuevo año.
GASTRONOMÍA Y ARTESANÍA
El plato por excelencia de Casarabonela es la sopa perota. Se hace en la sartén sobre la que se echan tomates y pimientos picados a los que una vez fritos se les añade agua hasta que hierven para ser retirados del fuego y echarles pan migado.
En cuanto a la artesanía popular cabe destacar la elaboración de productos y utensilios de anea y esparto, que prácticamente ha quedado en el ámbito familiar.
En los últimos años, prolifera la creación de talleres artesanales para la recuperación de tradiciones como la cerámica.
FLORA Y FAUNA
La flora y fauna del término municipal de Casarabonela es típica del bosque mediterráneo. Encinares y pinos, en repoblación desde los últimos años, y matorrales como espartales, palmitos y aluagas, constituyen la vegetación principal de los alrededores. También encontramos romero, jaguarzo, matagallo, enebro y jérguenes.
Por otra parte, la fauna de los alrededores, especialmente en la zona de la Robla que es de notable riqueza, está formada por áves como el águila calzada, perdicera, azor, cernícalos, aguiluchos, ratoneros y búhos reales. Ya en tierra, es más habitual encontrarnos con rastros de zorros y más esporádicamente señales de corzos y cabras montesas.