Júzcar.-

Datos de interés
Superficie: 34 Km²
Número de habitantes: 300 aproximadamente
Gentilicio: Juzcareños
Monumentos: Iglesia Parroquial de Santa Catalina, restos de la Fábrica de Hojalata.
Situación geográfica: Ubicado en la Sierra del Oreganal, a 25 kilómetros de Ronda y 144 de Málaga. Se eleva 623 metros sobre el nivel del mar.  
Información turística: Ayuntamiento, José Antonio, 1. 29462.
Tlf: 952 183 500 Fax: 952 183 500.
Júzcar se encuentra situado en lo Alto del Genal, es decir, en plena Comarca de la Serranía de Ronda, en las inmediaciones del pico Jarastepar, 1.425 metros, hasta los municipios de Estepona y Benahavís. Esta larga extensión de terreno muestra una vegetación muy variada, desde los roquedales de la Sierra del Oreganal al norte, hasta los castañares y pinares en la estribación de Sierra Bermeja. En los alrededores del pueblo podemos ver los montes de matorrales, mezclados con pinos y encinares, junto a los que se extiende el pastizal de la zona de las Lomas y el Cerro del Jardón, de 1.156 metros de altura. Para obtener una buena perspectiva del pueblo podemos ir por la carretera que rodea el arroyo Riachuelo y desde la vertiente opuesta contemplar el macizo de casas blancas que se extiende en la falda de la loma y un poco más adelante obtendremos unas maravillosas vistas sobre el Alto del Genal. Esta orografía tan accidentada ha condicionado las características urbanas del municipio, cuyas viviendas se apiñan unas junto a otras, para salvar grandes desniveles, que también tienen que remontarse en sus calles por medio de peldaños. La fisonomía es, pues, similar a la de los pueblos de la Serranía, pero cabe destacar las chimenas que sobresalen en los caballetes de los tejados irregulares.
Los orígenes del pueblo están poco definidos por los historiadores, aunque se cree que ya estuvo poblado con anterioridad a la época árabe. Tras la conquista cristiana, los asentamientos que existían dispersos por el municipio se despoblaron y se reunieron en el lugar actual, en donde se levantó la iglesia parroquial en el año 1505. Posteriormente, el núcleo urbano debió tomar gran importancia en la comarca, a juzgar por los numerosos poblados que caían bajo su jurisdicción, entre los que se hallaban, según Pascual Madoz en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España (1845-50), Faraján y los anejos de Alcapana, Capanza, Moclón, La Fábrica y Los Molinos. Como el resto de los núcleos de la Serranía, también se vio afectado por la expulsión de los moriscos y las consiguientes repoblaciones, donde se hallan las raíces de la población actual.
FIESTAS
La fiestas patronales de Júzcar tienen lugar en el mes de agosto, entre los días 24 y 26 cuando se celebran las fiestas en honor de la Virgen del Moclón. Todo el pueblo participa en una de las fiestas mayores del pueblo que sirven para cerrar la temporada estival y de reencuentro y convivencia con habitantes de localidades cercanas. El día del pa-trón de Júzcar, San José, también es muy celebrado el 19 de marzo, así como la Romería, que tiene lugar a finales de junio. El Domingo de Resurrección, conserva una tradición conocida como el "El Niño del Huerto", similar a la del municipio vecino Igualeja.
GASTRONOMÍA
Los ingredientes y aliños principales de la cocina de Júzcar son los que producen sus campos como las almendras, castañas y aceitunas o los cítricos y las uvas, en sus variantes de pasa y vino. La gastronomía es propia a las de los pueblos de la serranía, destacan las migas y las sopas cocidas junto al conejo al ajillo. Todos estos platos los podemos tomar acompañados siempre con un buen vaso de mosto extraído de los cultivos de vides del pueblo. En el capítulo de la artesanía cabe destacar la elaboración artesana de alpargatas de esparto, garrafas forradas, así como objetos manufacturados realizados con corcho.
LEYENDA DE LA VIRGEN DE MOCLÓN
En torno a la imagen de la Virgen de Moclón, patrona de Júzcar, existe una leyenda que afirma que la imagen fue hallada por un pastorcillo en el lugar de Moclón, de ahí su nombre. Al verla tan pequeñita creyó que era una muñeca y la guardó en su zurrón. Al llegar a su casa comprobó que la figura había desaparecido. Lo intentó en dos ocasiones más, pero con el mismo resultado, al día siguiente la imagen seguía en su lugar en el monte. Indignado, le arrojó una piedra que le produjo una huella en el rostro que aún se le aprecia pese a haber sido restaurada varias veces.