Macharaviaya.-

Datos de interés
Superficie: 7,20 Km²
Número de habitantes: 360 aproximadamente
Gentilicio: Macharatungos
Monumentos: Templete en memoria de la familia Gálvez, Iglesia de San Jacinto.
Situación geográfica: Dista 27 kilómetros de Málaga y 25 de Vélez. Su altura máxima es el cerro de Capellanía con 481 metros.  
Información turística: Ayuntamiento, C/Real, 12. 29791.
Tlf: 952 400 042 Fax: 952 400 026.
Macharaviaya se encuentra a 27 kilómetros de Málaga y a 25 de Vélez. Podemos llegar a este municipio a través de la Autovía del Mediterráneo o por la nacional 340. En cualquier caso los accesos están claramente indicados. Forma parte del conjunto de los pueblos blancos de la zona de la Axarquía y su pico más alto, es el cerro de la Capellanía. Recibe las aguas del arroyo Ibero, que nace en la pedanía de Vallejo y pasa por Benaque para desembocar en Cajiz.
Visitar Macharaviaya es como hacer un viaje en el tiempo y retroceder al siglo XVII, ya que su fisonomía apenas ha cambiado desde entonces, cuando alcanzó su madurez urbana. Llama la atención la distribución laberíntica de sus calles, propia de un asentamiento árabe y la pavimentación adoquinada, que posiblemente se realizó en el siglo XVIII. A ambos lados de los pasajes se levantan casas de dos pisos a lo máximo, de mampostería y ladrillo, con abundante uso de pizarra y cal. Esta imagen tan llena de encanto ha enamorado a artistas y gentes amantes de lo romántico que han convertido estas construcciones, tras un poco de reforma, en sus moradas.
La calle más importante y eje de la villa es Real de Málaga. Es también la más larga y de mayor ancho, a cuyo paso se levantan las casonas más ilustres, tocadas algunas del sello de la nobleza o hidalguía de sus blasones.
Junto al arroyo encontramos una casa con galería rematada con arcos que, posiblemente, perteneciera a la finca de recreo de los Gálvez.
El paraje natural que rodea al término municipal es bastante accidentado, con bastantes barranqueras y en los que están los dos arroyos que bañan el muncipio, el de Macharaviaya y el de Fuente Horno. En sus alrededores, distinguiremos plantaciones de vides, base de la actividad agrícola y económica del municipio, alternando con concentraciones de arbusto mediterráneo, de alto cromatismo en los meses primaverales de marzo y mayo.
FIESTAS
La fiesta grande tiene lugar en agosto, que coincide con la festividad del patrón, San Bernardo, y se organiza la Semana Cultural de Macharaviaya. Durante la primera semana de este mes se organizan exposiciones de cerámica y fotografía y se celebran reuniones de cante y bailes regionales, entre los que destacan las actuaciones de las pandas de verdiales. La iglesia de San Jacinto se convierte en el escenario ideal para los conciertos de música clásica. Esta fiesta, no ha perdido su sabor tradicional con las verbenas y procesión del santo.
GASTRONOMÍA
Los platos típicos de Macharaviaya son los maimones, gazpachuelo y uvas en aguardiente. El conejo, la liebre y la perdiz forman parte de las mesas de los cazadores del municipio.
LOS GÁLVEZ
Don José Gálvez y Gallardo (1720-1791), Marqués de Sonora y Ministro de las Indias, nació en el seno de una familia hidalga venida a menos que aprovechará todas sus influencias hasta llegar al rey Carlos III. Éste lo nombrará, en 1763, con plenos poderes para establecer las reformas pertinentes en América, donde funda la ciudad que lleva su nombre, Galveston, en el estado de Tejas. Este es el germen de la relación de Macharaviaya con América. Sus cinco hijos nunca olvidaron sus raices, y su influencia en el municipio dio pie a que fuera conocida como la pequeña Madrid. Esto ocurría durante el siglo XVIII. Su huella quedó reflejada en la reconstrucción de la iglesia, el impulso de la agricultura y la instalación de la Fábrica de Naipes, que poseía el monopolio de este producto para su venta en América. La producción de esta fábrica se cifraba en 30.000 mazos anuales, fabricados con un papel especial que se elaboraba en Benalmádena. Dejó de producir en 1815 y su edificio, al que corresponden los números actuales del 15 al 23 de la calle Real de Málaga, quedó convertido en viviendas, aparcelando su interior.
Gracias a Miguel Gálvez, embajador en la corte de San Petersburgo, Catalina "La Grande" probó el vino de la zona y por su gusto se levantaron los aranceles para su importación.