Marbella.-

Datos de interés
Superficie: 114,30 Km²
Número de habitantes: 90.000 aproximadamente
Gentilicio: Marbellíes
Monumentos: Colonia romana Cilniana, Iglesia Mayor de la Encarnación, Muralla del Castillo Musulmán, Mezquita, Museo Grabado Español Contemporáneo.
Situación geográfica: En la Costa del Sol, dista unos 50 kilómetros de Málaga.  
Información turística: Oficina de turismo de Marbella, Glorieta de la Fontanilla, s/n. 29600. Marbella. Tlf: 952 774 693 Fax: 952 774 693
En Internet: http://www.pgb.es/marbella/html/marbella.html .
Marbella hace honor a su nombre en sus más de 100 kilómetros cuadrados de extensión y sus 24 kilómetros de playa. Su geografía ofrece a los visitantes un encanto especial en los contrastes de mar, sierra, pueblo y ciudad cosmopolita de pescadores y turistas (casi residentes) llegados de todos los confines del mundo. Al mismo tiempo, su litoral se extiende desde Cabopino hasta Guadalmina en una arena fina, sólo interrumpida por los puertos deportivos de Cabopino, Marbella y Banús. Durante los meses veraniegos, Marbella se convierte en el escenario habitual de las vacaciones de artistas, actores y famosos. La ciudad en sí misma es la protagonista de revistas del corazón y programas dedicados a los famosos. Así mismo, durante todo el año, acuden a esta localidad millonarios y personajes de la "jet-set", que han establecido en Marbella su lugar de residencia, en la que han levantado impresionantes mansiones y que disfrutan de la amplia oferta de ocio que tiene el municipio, como el Casino o los campos de golf.
Uno de los factores más atractivos para estos visitantes es el clima de Marbella. Al abrigo de la Sierra Blanca, elemento imprescindible en su paisaje, este municipio cuenta con un microclima que se caracteriza por los inviernos suaves y unos veranos nada calurosos. Además, estas condiciones favorecen el crecimiento de una vegetación variada y permanente que le ha dado vocación de "Ciudad Jardín".
Marbella fue primero minera, después agrícola y al final turística. Es ciudad antigua y noble. Pocos saben que los primeros asentamientos datan del Paleolítico, que la profunda huella romana legó las termas de Las Bóvedas -única con estructura aérea- o la villa de Río Verde, cuyos mosaicos culinarios son excepcionales, que cuenta con uno de los monumentos visigodos más acreditados del país, la basílica paleocristiana de Vega del Mar; que los musulmanes ya la denominaron la «bien habitada» y levantaron una fortaleza que ha aguantado el paso del tiempo, y que se convirtió en ciudad realenga, tachonada de miradores, con aristocráticos edificios como el Hospital Bazán y conventos que mediaban en el rescate de los cautivos de la Berbería -entre ellos Cervantes-.
Ya en el XIX, Marbella se convirtió en la capital nacional de la siderurgia con los primeros altos hornos: tres en la finca de La Concepción y tres en El Ángel, de las familias Heredia y Ejiró. Aquí se llegó a fabricar el 75 por ciento del hierro que se fundía en España procedente de la finca de El Peñoncillo, que se explotó hasta 1931. La industria siderúrgica se hundió finalmente por la competencia del norte, que ya utilizaba carbón de coke, más rentable frente al costoso vegetal.
Paralelamente, Marbella se convierte en pionera agrícola con las colonias del Marqués del Duero y, en menor escala, de El Ángel. A finales del siglo XIX el marqués, Manuel Gutiérrez de la Concha, diseña San Pedro Alcántara, la mayor obra de colonización agrícola realizada en nuestro país por un particular sobre 10.000 hectáreas de terreno.
Marbella vivió antes y tras la guerra civil el hundimiento de su economía, que recuperó su pulso gracias a un fenómeno sólo olfateado por visionarios: el turismo. La transformación espectacular parte de 1940, pero el gran despegue se inicia en 1943 con la llegada de Ricardo Soriano, el marqués de Ivanrey, que funda la Venta y Albergues del Rodeo. Se trataba de un complejo residencial, con urbanización aledaña, que marcaría el estilo y rumbo turístico de la ciudad. Ivanrey copia de Estados Unidos el bungaló, aunque bastante más rústico, semejante a las chozas campesinas. Imanta a artistas de la época, como Edgar Neville, Conchita Montes o Antonio El Bailarín, que apuestan por una Marbella idílica, con playas de dunas y con La Concha como perfil eterno, garante de su bondad climática.
Se crean nuevos hoteles, como El Fuerte, el San Nicolás, Guadalmina o Salduba, y los emblemáticos como Los Monteros y Don Pepe. José Banús acomete una promoción titánica con la mayor urbanización hasta entonces conocida en el país. Un macroproyecto, bautizado como Puerto Banús, que incluía varios hoteles (Hotel del Golf y Andalucía Plaza), campos de golf, plaza de toros, discotecas y un puerto deportivo que desde su inauguración, a la que acudieron Grace Kelly y Rainiero de Mónaco, se convirtió en el más grande de Europa.
Durante lustros Marbella ha estado a la cabeza en inversiones extranjeras en España, cuenta en su término y alrededores con una de las mejores infraestructuras de golf de toda Europa y el turismo náutico crece con nuevos puertos.
En definitiva, un paraíso natural aderezado con excelentes instalaciones de ocio. La oferta deportiva y gastronómica es vasta. Marbella mantiene el estrellato turístico de la Costa del Sol y sigue siendo su diamante más preciado.
FIESTAS
Aunque el turismo propicia la creación de nuevas fiestas, las tradicionales siguen siendo las que rinden homenaje al patrón, San Bernabé, en el mes de junio, y las del 20 de octubre. Las fiestas de junio duran casi una semana y el programa incluye corridas de toros y actuaciones musicales de cantantes y conjuntos famosos. La romería a los pinares de Guadalpín tiene lugar en el mes de junio y en mayo hay otra que tiene como destino la Cruz de Juanar. Además, la oferta de ocio de Marbella se completa con seis campos de golf, en los que se puede practicar este deporte durante todo el año, a lo que hay que sumar los servicios de los tres puertos deportivos.
GASTRONOMÍA
El pescaíto frito se ha convertido en uno de los platos preferidos por los visitantes. Aunque tampoco hay que olvidar el gazpacho, el ajoblanco o la paella, sobre todo en los meses estivales.